El hermano del Presidente

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Por Gonzalo León

Hace un tiempo Miguel Piñera se vio involucrado en un accidente automovilístico, del cual una mujer quedó con lesiones menos graves, producto del estado de ebriedad en el que conducía el hoy hermano del Presidente. Así al menos fue formalizado el otrora querido “Negro” Piñera, siendo además condenado a pagar seis millones de pesos, a cincuenta horas de trabajo comunitario y a la suspensión de su licencia por un año.

Uno hasta aquí podría decir que se trata de un escándalo más de la farándula criolla. Un hecho sin ninguna importancia, si tomamos en cuenta el atropello con resultado de muerte de Johnny Herrera, ex arquero de la Universidad de Chile, a una estudiante de arquitectura. Sin embargo, hablamos del hermano del Presidente, y en esa calidad, desafortunadamente, tiene que regir el principio de igualdad ante la ley.

Cuando el “Negro” era el “rey del carrete” en el barrio Suecia, era como cualquiera oveja descarriada de una familia ABC1. Eso incluso provocaba simpatía. Luego cuando se emparejó con esa “poeta” llamada Carlita y anunció a los cuatro vientos que sería padre y luego se separó porque al parecer el hijo no era suyo, era como cualquier pelotudo que está dispuesto a todo por amor. Hasta el 17 de enero de este año Miguel Piñera era como cualquier hijo de vecino, pero a partir de ese día su condición cambió. A partir de ese día es el hermano del Presidente.

El lunes, cuando el hermano del Presidente llegó al Séptimo Juzgado de Garantía, lo hizo firmando autógrafos, según indicaba el diario “La Segunda”, y en ese momento dejó de regir el principio de igualdad ante la ley. Porque ni el “Car’e Jarro”, ni Johnny Herrera, ni Spiniak, ni nadie que comete un delito aparece en los tribunales firmando autógrafos. Y si “La Segunda” se jacta de tal conducta en la portada es porque sabe que será tratado como el hermano del Presidente, es decir con privilegios.

Algunos podrán argumentar que la condena que recibió fue similar a la de Johnny Herrera, otros alegarán que “bueno, pa’ qué tanto escándalo si se trata del ‘Negro’ nomás”, pero el descaro y ligereza sorprenden y sólo se explican por la envestidura que hoy posee. El hermano del Presidente no sólo tiene que serlo sino también parecerlo.

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