@elquenoaporta (opinión)

Publicidad

Marcelo Segura Por Marcelo Segura @marxielo

Desde niño escuché que somos un país de tontos graves, que escondemos detrás de nuestro clásico terno gris, una  fea vida, deslucida, amargada y sin humor. Al parecer es otro de los mitos que tenemos en la memoria nacional. La barrera a la risa fácil, debe estar conectada, con esa permanente racha de malas noticias que tiene el territorio. Cuando aun no deja de temblar en el sur, la Tierra nos recuerda que somos también  Norte.

Por eso es bicentenariamente bello, lo que hace por la salud mental del país, @elquenoaporta. Cuando falta el pan, no debe faltar la risa y cuando te faltan aquellos a quienes amas, debes por ellos, decidirte a seguir viviendo. Ni la tragedia de Talcahuano ni la de Copiapó. le han desviado un milímetro en la tarea  heroica de hacer reír a sus 23 mil seguidores.

Cuando entré a Twitter, me detuve largamente a mirar que se escribía, quienes lo hacían, de donde eran, cuanta letra gastaban,  cuanto presumían en su escasa biografía. Hay de todo, como en la feria. Algunos parecen buenos tomates, pero sin sabor y otros escondidos en pocos followers, tienen sabor gourmet.

Hay  políticos que tuitean todos sus proyectos de ley como si fuesen manzanas confitadas para la infantería tuitera, ejercicio de monotonía infartante. Otros rompen esa barrera y hablan de sus vidas, del humor, de sus caídas más que de sus aciertos. Allí es agradable leer a @karlarubilar @diputadoarenas @senadorquintana @nelsonavila y @lagosweber.  Cuando a veces alguno de ellos lanza unos de sus alemanes chistes, muchos les critican,  diciendo que es casi incompatible estar en el congreso y lanzar una broma en la red. A veces se amilanan, otras, por suerte, se ponen peor.

Hay famosos que ustedes ya conocen y que probablemente sigan.  En lo personal seguir a @mgsubercaseaux  y  @leonorvarela  me basta. Cada vez que escriben, es como si les viese dar una pitiada en la plaza y les sigo tras ese aroma de cigarro, por efecto de algún síndrome tuitero aun no descubierto, al verles el avatar, también río de placer.

Pero son pocos  quienes te dicen que Chile debe reír siempre. Son pocos quienes te enrostran que el país ha estado fundado en la casi natural mala suerte, como para tener cara de poto eternamente.  Son escasos, brillantes a mí entender, quienes te sacan de la deuda, la política, el luto, las traiciones y te llevan como música de viento, a reír con naturalidad de niño.

Es mi principal aprendizaje en estos casi 6 meses de Twitter. Reírte de ti mismo es querer lo que en verdad eres, urgente inicio cívico para volver a querer Chile. Hay además pocas opciones, o te  tapas con la urna o sales bailando. Yo me quedo con la segunda y con @elquenoaporta porque este tipo le aporta  a Chile, la risa que nunca le debió faltar.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*