Un Fantasma Recorre el diario La Nación.

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Esta columna fue censurada por el Periódico La Nación. Por Antonio Gil

Corría 1927  cuando  Pablo Ramírez, un personaje harto curioso de nuestra historia política: ministro,   hábil operador del general Ibáñez,  y  “hombre con fama de homosexual,  que recorría por las noches distintos locales nocturnos en compañía de sus asesores, los que serían conocidos como “los niños de Pablo Ramírez”, se valió de las peores formas de presión  para usurpar el diario La Nación a su legítimo dueño y fundador  don Eliodoro Yáñez Ponce de León . Lo – Ocultar texto citado –
Amenazó con  requisar todas sus propiedades y arruinarlos si no vendía La Nación a precio ruin al Estado. Según algunos conocedores  La  Nación  valía  un millón de dólares de esos días  y había surgido como un medio popular y de vanguardia en la escena periodística  chilena.
Ramírez trapicheo hasta la nausea  el precio del medio,  esquilmando a Yañez con el absurdo pago de trescientos mil pesos. Con la caída del “Paco” Ibáñez  en 1931,  su sucesor  se negó terminantemente  a devolver el Diario a su dueño, por entonces exiliado en París, perpetuándose así un abuso que llega hasta nuestros días envuelto en toda suerte de neblinas y legañas. Hoy como todos sabemos  los ingresos de La Nación  provienen mayoritariamente  de las ventas del
Diario Oficial y de la división de imprenta de la empresa, ya que esta cuenta con un equipamiento que presta servicios a terceros, que son casi todas las publicaciones en formato tabloide  Actualmente el diario es propiedad de  una empresa constituida por acciones clase A y B.

Las acciones clase B (69%) están hoy en manos del Estado. El 31% restante correspondiente a acciones clase A es mayoritariamente propiedad de la sociedad Colliguay S.A. compuesta por tres particulares. Hoy los destinos de La Nación vuelven  a convertirse en el  laberinto de Creta para las actuales autoridades de gobierno.

Que se vende, que no se vende, que se cierra que no se cierra.  Un baile de hormonas, sensibilidades  y pareceres bastante agotador. Se nos presenta como  lo   justo y lo legítimo que la parte del diario que hoy permanece  en manos del Estado chilenos fuera restituida  a los herederos actuales de don Eliodoro  Yáñez Ponce de León, reparándose así uno de los abusos más flagrantes de nuestra historia. Y que ellos decidan si venden, si cierran o regalan a los traperos de Emaus el viejo diario. El fantasma de Pablo Ramírez, enarbolando su  bastón conestoque y llevando un clavel verde en la solapa de la chaqueta cruzada,  seguirá penando por el Ramis Claire o por el Crillón con sus “niños” y  riéndose sólo al comprobar  como “la pata de pollo” que armó hace un cerro de años,  sigue ahí,  como un tábano. Y se encontrará a ratos  con el ánima de Yáñez,   ambos más allá del tiempo y sus latas. El fantasma de Pablo Ramírez recordará de seguro  esa frase de Diego Portales que reza “En Chile, la ley no sirve para otra cosa que no sea producir la anarquía, la ausencia de sanción, el libertinaje, el pleito eterno, el compadrazgo y la amistad… De mí sé decirle, que con ley o sin ella, esta señora que llaman la Constitución hay que violarla cuando las circunstancias son extremas” Mientras don Eliodoro repetirá en un eco: “pongo a usted de testigo, señor notario, para que lo testifique algún día, que firmo bajo el peso de las amenazas, a la fuerza, pues el gobierno me extorsiona con despojarme de mis bienes”

2 Comentarios

  1. Y la concertación con todo su placer justiciero porque no lo devolvió a sus legítimos dueños durante sus 20 años de gobierno? Es mas fácil ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el propio

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