Zaliasnik über alles

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Por Antonio Gil,  demonio censurado…

Antonio Gil

Gabriel Zaliasnik , presidente de la Comunidad Judía de Chile parece  sin duda un hombre extremadamente poderoso y valiente.  Le bastó, no hace mucho,  un simple  chasquido de dedos para sacar  del diario La Nación al dibujante Pepe Gai, a la directora de la edición dominical , y a  cierto  narrador y  columnista,   algo   dado a los mitos bíblicos,   quien  sólo se tiene a sí mismo, una bicicleta,  un par de libros y un conejo.

Así no más, sin derecho a explicaciones ni a réplicas fueron “desvinculados”  los antedichos  plumarios del agonizante  diario donde ejercían, con mayor o menor fortuna,  su oficio domingo a domingo. La mención a un avaricioso  demonio del Viejo Testamento  detonó su justa ira y, según él, el de toda la comunidad que afirma  representar. Y en un par de horas el tema estaba resuelto,   por donde se corta siempre  el hilo en esa  vieja tradición  autoritaria y vertical que Zaliasnik parece disfrutar intensamente.   Tiene hígados, coraje, este Zaliasnik como vemos.  Y nos alegramos sobremanera de ello,  porque le van  a hacer harta  falta ahora  para exigir las correspondientes  explicaciones a nuestro  Presidente de la República,  Sebastián Piñera en relación a  la  supuesta   “apología al nazismo”  que estaría implícita sin dobles lecturas  al   escribir «Deutschland über alles» («Alemania sobre todo») en el libro de oro de las visitas ilustres del Estado alemán.

El texto, que  fue extirpado tras la guerra  del himno nacional germano, es la síntesis de los bosques de banderas, las guerras relámpago,  los brazos alzados, las águilas imperiales, la noche de los cristales rotos  y otras cosas muy truculentas   ocultas entre la noche y la niebla del régimen de Adolfo  Hitler, máxima expresión del más  radical antisemitismo que haya conocido jamás la Historia Humana.

Fue  durante su última actividad,  antes de retornar a Chile, que nuestro hiperquinético  Gobernante, participando  de un desayuno con Wulff, se empeñó en dejar un recuerdo de  su ilustrativa  visita. Se afirma que la hoja con la infortunada frase y firma de Piñera será arrancada del libro y que ya  se ha solicitado al Jefe de Estado escriba otra notita, políticamente algo más correcta,  que la sustituya. Pero, mientras tanto,  esperamos que el corajudo, justiciero y poderoso Gabriel Zaliasnik haga al menos una declaración sobre tan espinudo tema. ¿O será que la valentía no da para tanto? Entendemos señor  Zaliasnik que no es fácil enfrentarse al presidente Piñera y representarle la natural molestia que este error debe haber generado entre los judíos chilenos. ¡Alemania sobre todo! suponemos  son para muchos  los trenes fuera de itinerario, los patios helados de la Decisión de Sofía, son  Ana Frank, y  los vejámenes y horrores  más abyectos sufridos por  todos los que están “bajo Alemania”  ¿O es que se va a quedar callado como si nada hubiese sido escrito en el dichoso libro de oro?  No lo creemos,  ya que el carácter fuerte del líder, su proverbial  hombría, lo obligarían a emplazar a Piñera en busca de una explicación razonable a ese grito de guerra que en Chile ha llenado de fervor a nuestros neo nazis atosigados de cerveza de patio, Protocolos de los Sabios de Sión y traducciones cada vez más incomprensibles de esa bazofia que es Mi Lucha, los mismos quienes hoy  danzan al son de Wagner al imaginar  que, por fin,  pusieron a uno de los suyos en la presidencia. ¿Se va a quedar calladito Zaliasnik ante tal  acto de provocación con ese  poder  que con tanto placer ha desplegado?

Yo cuando menos, como muchos,  esperamos  hombría y consecuencia, Zaliasnik.  Idéntica firmeza de carácter  con cualquier presunto o pseudo apologista del nazismo. Sea este un querido  dibujante de periódico, un  redactor de columnas o el Santo Papa de Roma. Otra actitud revelaría una actitud genuflexa, rastrera, que estamos ciertos no sería aplaudida   por sus sesudas y cercanas  asesoras ideológicas. Zaliasnik, estamos esperando ver qué tan machito es el representante de los judíos chilenos ante el verdadero poder.  Hasta ahora sólo hemos escuchado, y  por desgracia muy de cerca de la oreja, el chascar de sus dedos, impunemente y sobre seguro. Zaliasnik, estamos esperando saber de qué material está hecho el Presidente de una de las colectividades más poderosas de Chile. Y enrojeceríamos de vergüenza ajena si prolonga usted  su  silencio obsecuente ante una afrenta que, error o lo que sea, debe ser aclarada  a los judíos de Chile y del mundo. El reloj está corriendo Zaliasnik. Su  tiempo vuela.

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