Entrevista a Claudia Di Girolamo

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CLAUDIA DI GIROLAMO DESNUDA SU LADO MÁS COMBATIVO

 YO QUIERO CREER

Su nombre es sinónimo de miles de horas de televisión y teatro. Éxito, fama, talento de sobra y una belleza que encandila. Dice que no es la mejor actriz de Chile. Pero después de conversar con ella nos da la impresión que si no es la mejor, debe ser por lejos  una de las más brillantes. Inteligente, sagaz, reflexiva, crítica y comprometida con las utopías, Di Girolamo baja hasta al infierno para buscar en los desechos humanos la memoria de nuestro pueblo.

Se incomoda con nuestros halagos, parecemos fans, más  cuando le recordamos su currículum, peca de una grata falsa modestia, es que es imposible en no fijarse en su trayectoria, ¿Cuántas tardes enteras no estuvieron protagonizadas por esta mujer de 54 años, quizás le cueste entender que periodistas treintones como nosotros guardemos recuerdos junto a nuestras madres viéndola por la televisión? pero detrás del rostro de televisión, están los ideales, principios y sueños de una mujer espléndida,  que derrocha genialidad a su paso.

Sentada en la oficina del actor Alfredo Castro en el Teatro de la Memoria nos recibe preparada para contestar una más de las cientos de entrevistas que le han realizado, pero antes de partir nos confesamos: “Queremos que esta entrevista sea distinta, que de esta conversación salga algo que nos motive y provoque, aunque igual te haremos preguntas tontas”.  Nos mira sorprendida, sin saber que traemos una artillería de preguntas preparada sólo para valientes y aunque nuestra intención fue ponerla a prueba, los que terminamos cuestionados fuimos nosotros. Es que, majaderamente insistimos, no es fácil entrevistar a la mejor actriz de la televisión chilena. (Lo sentimos Claudia pero es lo que creemos)

¿Mañana estrenas la obra  “Soy tumba” en la ribera del Mapocho, cómo surge esta propuesta?

Es la conjugación de dos obras de teatro, una  llamada “Rumbo a Peor” de Samuel Beckett y la otra es una obra de Chejov; “Tres hermanas”, y esto parte por un seminario de dirección que hice hace un tiempo atrás y donde elegí realizar este trabajo.

¿Cuál es la gracia de estas obras?

La obra de Beckett me gusta demasiado, es un notable de la literatura, premio Nobel en 1969 y me llamó mucho la atención la “desestructuración” del lenguaje. Como profundizaba en su manera de ver la humanidad y la angustia. Me parece interesante porque él escribe  para los desadaptados, en casi todas sus novelas sus  personajes tienen algún tipo de impedimento físico. Junté eso con esta obra las “Tres hermanas”, en donde hice el siguiente trabajo: de  las tres hermanas deje una y borre a todos los hombres, entonces esta obra que se llama “Soy Tumba”, ocurre en el lugar de los hechos, el Río Mapocho, que es donde yo quiero ponerla en escena inicialmente, con tres sobrevivientes caminando por la ribera, personajes que viven con el dolor permanente de haber vivido una tragedia muy fuerte. Soy Tumba ocurre en este río porque es uno de los lugares más golpeados por la mano de la dictadura. Es un lugar sumamente cruel, es un lugar de desechos,  en donde se tiraron seres humanos, eso me parece impactante y nunca se le ha hecho un recuerdo  un homenaje a estas personas tiradas en el rio

Esa es mi estética, lo entiendo como política en mi cabeza pero para el espectador se lo entrego para que lo entienda como mejor le parezca

Los personajes tratan de entender que les ha pasado y porque están ahí, sin ningún sentido y sin ninguna esperanza deambulando por el mundo

¿Qué es lo que te lleva a recordar estas situaciones acaecidas durante la dictadura de Pinochet?

Yo siempre había tenido ganas de dirigir y algo que me sorprendió mucho es que tuve que dedicarme a encontrar una especie de lenguaje propio, un tema propio y el tema que yo quiero tratar es incómodo, porque yo estoy explorando el margen, el margen de la memoria, la memoria inmediata nuestra, la memoria política tiene un lado que está permitido, las agrupaciones de detenidos desaparecidos por ejemplo, pero nadie habla de los muertos en el río, nadie habla de la flaca Alejandra y de Luz Arce porque es incómodo y nadie habla tampoco del patio 29 porque eso se enterró y nunca más se ha investigado sobre eso, con cuerpos revueltos unos con otros sin saber quién es quién, ese es el tema que a mí me interesa trabajar

Originalmente era que los espectadores pudieran bajar al río, y estuvieran en unas graderías pero no nos alcanza la plata y lo haremos en el atardecer, y queremos encontrarnos con personas que se vayan a sus casas, saliendo de clases, de la pega, caminando con la mochila, el maletín en el momento en que te vas para la casa y empiezas a mezclara pensamientos , buscamos una rememoración , una organización de tu vida, un nuevo orden, darle un sentido y la gente que va a pasar, pasa si se aburre se va, si no se aburre se queda, si lo quiere mirar de frente o de otro lado, es algo libre

¿Y qué sentido tiene hacerlo ahora en un gobierno de derecha con personas que están ligadas a las violaciones  de derechos humanos?

No busque una coincidencia, sólo se me armó y se me armó justo ahora, por algo será, Beckett tiene sus paradojas y un sentido del humor miserable, quizás  tendrá que ver algo en esta mezcla. Encuentro notable que hablemos de esto en un minuto en que la Concertación además tiene que volver a vincularse con esos temas. O sea bajar al río Mapocho es ver la basura, bajar a ella conectarnos con eso que es nuestro, porque eso es algo que nos pertenece y que además no se olvida. Es imposible olvidar, yo a mis 54 años no lo he olvidado, porque no hay una salida para esto, ni política ni social y no se ha resuelto y todavía duele muchísimo.

¿Cuáles son tus contradicciones o que es lo que te complica en tu vida?

Yo creo que mi contradicción es no estar suficientemente comprometida. Me falta un lugar. Creo que las personas de nuestra edad quedamos como colgando durante la dictadura. Yo tuve una actividad súper intensa durante la Unidad Popular, mi adolescencia fue intensa en esa época y el presidente Salvador Allende fue hombre que a mí me dio un sentido un lugar y sobre todo una responsabilidad con respecto al país y yo la sentí,  el peso, el compromiso y el espacio para ejercerlo. Después de eso terminó la dictadura, tenía más de treinta años con tres hijos, una vida armada de otra manera y la reconstrucción de la democracia fue medio cojeada después de la célebre frase de Aylwin de “justicia en la medida de lo posible”, la lápida histórica. Entonces ese lugar que partió al principio y que era amable, se deshizo y creo que el acierto de la dictadura es haber logrado deshacer ese impulso y uno sólo apela al sentido común de sobrevivir.

¿Y en ese sobrevivir  el consumismo y la televisión jugaron un papel preponderante?

Hay que rescatar un poco lo que han sido las teleseries y yo creo que he sido parte como privilegiada de esa historia, cuando canal siete encabezado por Vicente Sabatini se aplicó para repensar que había pasado con nosotros y quiénes éramos ahora, de contar un poco de norte a sur el volver a ver-nos, esto ocurre en el norte, aquello en el sur, Isla de Pascua, en la ciudad, en el circo, los gitanos,  veamos cómo estamos y que hacemos con esto ahora y eso desde el inicio de la democracia y para mi desde el punto de vista de la calidad, actoral, de producción y contenido lo encuentro notable. Hablamos del Sida, de la píldora del día después, de la homosexualidad a las ocho de la tarde, temas que actualmente no se pueden tocar porque dicen que son nocturnos y nosotros lo hicimos

¿Como lo hacen las actrices y actores que tiene sensibilidades sociales para trabajar con la nueva generación de actores donde muchos son de derecha, como por ejemplo Ignacia Allamand ?

Es que hoy existen muchas formas de compromiso social, como la ecología por ejemplo, donde participar en aquello no le hace daño a nadie. Leonor Varela y Beto Cuevas le hacen la campaña ecológica a Piñera y la primera estuvo con la presidenta Bachelet en la moneda, pero no los critico porque no sé cómo funcionan sus cabezas, yo soy de la vieja escuela con un compromiso social más político.

¿Pero por ejemplo MEO le hizo el trabajo a la derecha y su jefe de campaña era Max Marambio quien a su vez es un empresario que se hizo rico en Cuba y que en Chile tiene lazos con la derecha, eso te hace sentido?

Esa incoherencia es para pensar, de que es raro, raro es, o sea, es algo que marea, o estuve inconsciente y desperté muchos años después  años y me dije ¿qué onda qué paso? y así con muchos, pero me imagino que es parte de la vida moderna donde todo parece intangible y eso se enfrenta con los principios familiares que te entregaron en el colegio, la filiación política con principios, la moral y la ética te mantiene en una línea, ahí es cuando uno dice “no yo no voy a hacer esto, no ha lugar”.

¿Tu primera teleserie fue Martín Rivas en 1979 que ha variado comparándola con la última Martín Rivas del año pasado realizada por TVN?

La primera teleserie de Martín Rivas era mucho más apegada a la novela, mucho más rigurosa en ese sentido, creo que el texto de Víctor Carrasco esta mas novelado, tiene más aire porque las complicidades con el público son distintas, requiere una forma de narrar más familiar, tanto para el niño de ocho años como para el abuelito de 70 y que se entretengan por igual. La otra época era mucho más siútica.

¿Eres la mejor actriz de Chile?

Para nada, he hecho un montón de teleseries y obras de teatro, pero el curriculum no tiene que ver con la calidad. Hay cosas que he hecho bien y otras súper mal, algunas teleseries  que no te voy a nombrar (risas) y obras que me complicaron porque no entendí completamente o que me quedé colgada con el director, pero las mejores actrices chilenas están mirando para atrás como la Marés González y en la actualidad la Coca Guazzini, Gloria Münchmeyer, Amparo Noguera, pero en realidad yo en lo que creo es en los buenos trabajos.  A la Meryl Streep le he vistos cosas que son podridas de malas, pero uno sabe que es muy buena actriz.

¿Qué película nominada a los Oscar este año te gusta más?

No las he visto todas, pero el “Cisne Negro” no me tinca, creo que es media siuticona y el “Discurso del rey” tampoco me tinca mucho. Vi la de los hermanos Cohen (Temple de Acero) que me fascino  y la de los boxeadores que me encantó. Me gusta mucho el mundo masculino, me gusta la forma de pensar que tiene los hombres, por su forma de evaluar la vida y la realidad que es atractiva por una palabra que esta desprestigiada pero que no hay que desprestigiarla que es el cinismo. Cuando uno encuentra un hombre con cierto grado de cinismo en sus comentarios  este casi toca la realidad exactamente como es y eso para mí es muy atractivo.

¿Cómo sientes el compromiso de parte del Estado con el tema cultural?

Hoy no podemos hablar mucho, pero durante la Concertación se lograron hartas cosas, a mi me parece que debería ser más grande el fondo y abarcar mucho más a las provincias, las políticas sociales y culturales están muy centralizadas. En regiones la necesidad es enorme y pese a que las municipalidades hacen su trabajo igual se manejan con dos chauchas y sudan la gota gorda todo el día y lamentablemente igual se cierran las escuelas de teatro.

¿Qué pasa con la demanda de Chile Actores por el tema de las repeticiones de las teleseries, estás en esa lucha?

De partida que nos paguen las repeticiones es ley, me parece una estupidez que tengamos que hacer mítines para que nos paguen algo que es ley, nadie entiende la porfía de los canales.

¿Eso es una muestra de que el sistema democrático no es tan perfecto en este país, vivimos en una seudo democracia?

Yo quiero creer, que podemos cambiar Chile, sería muy injusto con lo poco y nada que uno ha puesto de la vida ser tan pesimista pensar y decir “mañana va a ser todo igual” estar en la izquierda o en la derecha da lo mismo, por último la fuerza que tengo es creer que aún es posible creer en la justicia a secas, que es posible la reivindicación, que es posible el enjuiciamiento a personas que atentaron contra los derechos humanos que es posible la memoria, reconciliarse con lo que uno vivió, con los pros y los contras posibles, con la Luz Arce, la Flaca Alejandra, con todos los muertos, con todos los traicionados, con el suicidio de un gran presidente, con el suicidio de sus hijas, con el dolor repartido con ventilador en este país. Por eso creo y quiero hacer estas obras, porque es súper incómodo recordar de rodillas y llorando, recordar de verdad.

¿Sientes que te falta hacer cine?

No me siento cómoda haciendo cine porque siento que se pierde algo maravilloso que es el poder de la emoción, el poder de la fuerza, como un superhéroe y eso el cine no te lo permite. Prefiero la conciencia del teatro, esa hiperlucidez que uno logra. Tony Manero me gusto mucho eso sí por habla mucho de nuestro provincialismo.

3 Comentarios

  1. GRANDEEE CLAUDIA, EN LA LUCHA SIEMPRE ¡¡¡ Gracias por uds. lúcidas heroínas de la lucha, más aún en estos tiempos.
    Muy buena entrevista. Les felicito.

  2. aunque dentro de su modestia, no se atreve a decirlo, está claro que es la mejor… y la más completa, además de muy inteligente.
    Gracias por este espacio con ella.

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