El Premio Nobel de Literatura 2015, otro galardón sin valor

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normaPor Norma Estela Ferreyra

Tal como ocurriera con el polémico Premio Nobel de la Paz, otorgado al presidente Obama, este año, se le otorga, en Literatura, a la periodista bielorrusa Svetlana Alexievich, por «su obra polifónica, memorial del sufrimiento y del coraje en nuestra época»

Esto ha provocado reacciones a nivel internacional, por presentar a los soviéticos, como incapaces de ser libres. La prensa alternativa mostró una indiferencia a la galardonada y a su obra, casi desconocida en Latinoamérica. La politización del Premio Nobel, vuelve a escena, una vez más.

Ella aprendió de su profesor, el escritor Ales Adamovich el uso de testimonios de los seres humanos dirigiéndose no tanto a los acontecimientos, sino a la percepción emocional de sus participantes, tratando de «atrapar a una persona en el momento en que ha sido sacudida. Sin embargo, mientras Adamovich denunciaba las atrocidades fascistas durante la Segunda Guerra Mundial en Bielorrusia ocupada, Alexievich se dedicó a recolectar testimonios en más de 40 años de los reales o supuestos participantes o víctimas de guerra, de los campos de concentración soviéticos (gulags), de Afganistán, Chernóbil y de la disolución del «imperio rojo».

Su documentación está basada en un rechazo del sistema socialista.  Y fue acusada el 8 de diciembre de 1993 en una Corte de Bielorrusia por el ex oficial del ejército soviético Taras Kezmura y la madre de un militar caído, Inna Golovneva por cambiar el contenido de las entrevistas e inventar hechos descritos en el libro «Los Chicos der Zink»(1989). La Corte la encontró culpable a Alexievich por tergiversar el contenido de las entrevistas y la obligó a pagar una multa a los afectados.

Jamás le interesó a esta periodista, lo positivo del alma rusa o soviética y de su sistema en que se cultivaba. Lo único que la atraía eran sus fracasos y tragedias:

La posición de Alexievich pro occidental, es superior a su orgullo nacional, lo único que la une a Rusia es su idioma.

Tomando en cuenta la despiadada guerra mediática de la prensa globalizada contra Rusia y en especial contra Vladímir Putin, no es de extrañar que la Academia Sueca conceda su galardón a Svetlana Alexievich abiertamente anti soviética, quien también detesta a Putin igual que a Stalin. Por eso, a nadie debe extrañar ese premio, que ya no tiene ningún valor ético y que se ha convertido en una suma de dinero para quien responda a los intereses del Poder Mundial. El enlace  tácito entre el poder político global y la Fundación Nobel ha existido desde su fundación y se intensificó en el nuevo milenio.

Hace poco, el historiador sueco Geir Lundestad, quien durante 25 años se desempeñó como Secretario del Comité del Premio Nobel, publicó el libro «The Peace Secretary» en el cual revela lo que sucede detrás de las puertas cerradas del Comité para la selección de los candidatos y el rol de las necesidades de la política global en este proceso. Él contó cómo es que decidieron dar el Premio de la Paz a Barack Obama y dice que fue para «estimular sus posibilidades de promover la paz». Actualmente los destacamentos militares norteamericanos están en 135 países del mundo y los generales del Pentágono hablan de unos 30 años más de las guerras «preventivas».

Asimismo, un mes después de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre 2001, el Premio Nobel de Literatura fue concedido al escritor de origen trinitense indú V.S. Naipaul por su posición anti musulmana.

Aún nos preguntamos por qué la Academia Sueca entregó el Premio Nobel de la Paz, al promotor de la guerra en Vietnam, Henry Kissinger, padrino del golpe de Pinochet y autor intelectual de invasiones y golpes.

Svetlana Alexievich es una periodista útil para los fines de los globalizadores iluminados por su fe ciega en la democracia de la OTAN y por su rechazo casi patológico al «homo post sovieticus» personalizado hoy por Putin.

Decía el escritor alemán Günter Grass, que «hay que decir las cosas como son» y así son las cosas respecto a la nueva poseedora del Premio Nobel de Literatura y de su posición ideológica que coincide con las necesidades de convertir al mundo en una «Aldea Global» cueste lo que cueste.

La Europa del premio Nobel de la paz 2012, fue el “pacto de estabilidad” de la canciller alemana Angela Merkel que se traduce en más cierres de fabricas, desocupación y bajos salarios. Saquear a los pobres para financiar los bancos, las grandes empresas y las guerras de agresión en el mundo. Es la política contra los sindicatos, la seguridad social y las reivindicaciones de los trabajadores.

La Unión Europea de ahora es el de la mutación de la social democracia hacia las posiciones mas extremas de la derecha.

El premio Nobel, al margen de cómo lo institucionalizó el rico empresario Alfred Nobel, en 1895, sirve más para premiar canallas, que para reconocer verdaderos gestores de la paz,de  las letras,etc.. Antes de la Unión Europea, el premio Nobel de la paz recayó en Barack Obama quien ha continuado con la política criminal de George Bush.

Otro de los Nobel de la paz fue Shimon Pérez, un criminal de guerra quien recibió el premio Nobel de la Paz en 1994. Ángel Kohan (periodista de Revista Tercer Camino) señala que para esa fecha, Pérez ya tenía mucha responsabilidad en la consolidación del régimen criminal de Israel. En 1996, dice, este laureado premio Nobel, tuvo “responsabilidad directa como primer ministro en el bombardeo de la oficina principal de la ONU en el pueblo de Qana”. En ese ataque fueron asesinadas 106 personas.

En 1988 el “premio Nobel” fue otorgado a las “fuerzas de paz” (cascos azules) de la ONU. Este ejército militar internacional al servicio de las potencias, ha sido acusado de crímenes de guerra, violaciones de mujeres y de sostener bandas paramilitares en el África, Haiti y otras partes del mundo.

Es claro que el “premio Nobel” se ha desvirtuado y convertido en un instrumento de las potencias mundiales. Su utilidad es psicosocial y cumple el rol de distorsionar y manipular la realidad. Así como los medios de comunicación masiva que les pertenecen y que son monopólicos. Obtener un Nobel, ya no tiene otro valor, que el económico.

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