ECUADOR: CONTINUIDAD Y CAMBIO

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MORENO Y GLAS

La aprobación democrática de las enmiendas constitucionales dará paso a un suceso histórico en el Ecuador. Histórico porque es indudable que el carisma y liderazgo del Presidente Rafael Correa han impregnado y definido una década de crecimiento, estabilidad, progreso y desarrollo.
Ni los opositores más acérrimos al gobierno, pueden negar que en estos nueve años de revolución ciudadana el país mejoró en infraestructura, salud, educación y estabilidad política.
Pero estos logros, no significan que el oficialismo tenga garantizado el triunfo y la continuidad. Debemos entender que en las campañas presidenciales las personas siempre desean más. Se juega una promesa, un ideal, un sueño y esperanza.  Las personas, con justa razón,  quieren mejorar su vida, no solo mantener su estatus.
La mala memoria de las sociedades sudamericanas juega una mala pasada. La última elección presidencial en Argentina lo demostró. No fue suficiente todo lo que hicieron los gobiernos de Nestor Kirchner y Cristina Fernández. La Presidenta  no pudo traspasar su carisma y favorabilidad al candidato oficialista, quien se preocupó más de hablar del pasado y atacar a su oponente, que de realizar una campaña que propusiera algo nuevo y esperanzador, de esta forma, el discurso simplista y oportunista de Macri se terminó imponiendo.

La fórmula para ganar está en la combinación de dos factores: Continuidad y cambio.
Garantizar la continuidad es fundamental para demostrar que el proyecto de la Revolución Ciudadana no termina con el Presidente Correa. Que es estable y que no depende de un solo liderazgo, y cambio, porque es necesario avanzar, apurar el paso y seguir mejorando. La promesa de cambio es fundamental a la hora de proyectar los logros de la revolución ciudadana.
El ex vicepresidente Lenin Moreno y el actual vicepresidente Jorge Glas, aparecen como la mejor dupla para garantizar, justamente la continuidad y el cambio, mientras Moreno se muestra acogedor, cercano y es reconocido como un hombre capaz de sobreponerse a las circunstancias más adversas de la vida, Jorge Glas aparece como el Ingeniero  eficiente, efectivo y que es capaz de llevar adelante las grandes transformaciones del Ecuador,  con sentido de urgencia, claridad económica y progresismo social.
Los dos representan la continuidad del proyecto, conocen bien cómo funciona el Estado y cuentan con la confianza del pueblo ecuatoriano.  Mientras Moreno encabezó una vicepresidencia con sentido de inclusión social, Glas lo hace pensando en grandes transformaciones económicas y medio ambientales, ambas miradas pueden  convivir perfectamente en una presidencia colaborativa. Con ellos el éxito y continuidad de la Revolución Ciudadana está garantizado. No obstante, no deben confiarse, la derecha sudamericana esta envalentonada luego del triunfo de Macri en Argentina y tendrán más financiamiento y apoyo internacional de intereses corporativos que buscan que Ecuador pierda su independencia económica y vuelva a ser un país servil a los intereses foráneos. Por eso Lenin Moreno y Jorge Glas tienen el deber de unificar posturas y trabajar rápidamente en coordinación para, primero ganar y luego consolidar.

Patricio Mery Bell
Periodista (Chile)
Consultor Internacional

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