MURIÓ IMPUNE AGUSTÍN EDWARDS: UN TRAIDOR, ASESINO Y GOLPISTA A SUELDO DE LA CIA

PINOCHET Y AGUSTÍN EDWARDS

Ayer, 24 de abril de 2017, falleció a los 89 años Agustín Edwards Eastman, dueño del conglomerado medial El Mercurio S.A.P. , en su fundo en Graneros, en la región de O’Higgins, en compañía de su familia.

SU PRONTUARIO:

FUENTE : INFORME DE LA COMISIÓN CHURCH, EL COMITÉ DEL SENADO DE ESTADOS UNIDOS QUE INVESTIGÓ EN 1975 LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA EN CHILE Y LOS DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS DE LA CIA.

El sábado 12 de septiembre de 1970, pasado el mediodía, el entonces asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, en medio del informe verbal que le entregaba al Presidente Richard Nixon (1969-1974) sobre la situación internacional, le aseguró que “el gran problema hoy es Chile”. Habían pasado ocho días desde el triunfo de Salvador Allende y Nixon ya le pedía a Kissinger “una evaluación de las opciones disponibles” para evitar que el político socialista se instalara en La Moneda.

A continuación, Kissinger le informó dramáticamente: “Agustín Edwards ha huido, y llega aquí el lunes. Me voy a reunir con él, el lunes, para conocer su versión de la situación”. Nixon entonces respondió con cautela ante ese encuentro, considerando, tal vez, que se trataba de un empresario periodístico: “No queremos que se filtre un gran artículo respecto de que estamos tratando de derrocar al gobierno”.

Se trata de una de las primeras menciones más destacadas del dueño de El Mercurio en transcripciones de las conversaciones de la Casa Blanca y documentos de la CIA que han sido desclasificados a lo largo de los años. Y si bien las primeras veces que esos documentos vieron la luz estaban casi completamente censurados, para proteger la identidad de Edwards, con el correr de los años esas tachaduras negras fueron siendo reducidas y dejaron al descubierto el rol del empresario chileno en las acciones del Ejecutivo norteamericano en contra del gobierno de la Unidad Popular.

Según la historia reconstruida a través de esos documentos, la mañana del lunes 14 de septiembre de 1970, Agustín Edwards se reunió a tomar desayuno con Kissinger, tras lo cual el asesor de Seguridad Nacional llamó al director de la CIA, Richard Helms, y le dijo: “Edwards está aquí”.

El encuentro de Helms con Edwards se llevó a cabo en el Hotel Madison, en el centro de Washington. En la cita, según señalan los documentos, ambos hablaron de la posibilidad de un golpe en Chile. El chileno le pidió a la CIA que hiciera algo para evitar que Allende llegara a la Presidencia, entregó información sobre qué miembros de las Fuerzas Armadas chilenas podrían participar en un golpe de Estado y habló de sus preocupaciones sobre el alcance del eventual apoyo de Estados Unidos ante una asonada. De esta forma contó que antes de viajar a Estados Unidos se había reunido con el general Camilo Valenzuela, que luego participaría en la operación en la que murió el jefe del Ejército, René Schneider.

También entregó detalles concretos de los comandantes de todas las ramas uniformadas, el número de tropas que controlaban y cuánto les costaría movilizarlos contra el gobierno civil.

Además, el dueño de El Mercurio mencionó nombres de políticos que “aún tienen buenos contactos con los militares”, como los dirigentes del Partido Nacional Sergio Onofre Jarpa y Francisco Bulnes.

Agustín Edwards describió al Presidente saliente Eduardo Frei Montalva como “alguien que habitualmente colapsa bajo presión”, y sostuvo que es “indeciso, siempre vacilando, siempre esperando que ‘otro dé el primer paso”. Así, se aventuró en sostener que ante un golpe de Estado, Frei “probablemente se acobardará en el último minuto”, detallan los desclasificados.

Narró también a Helms la reunión secreta entre Frei y el ex Presidente y candidato de la derecha Jorge Alessandri, quien había obtenido 40 mil votos menos que Allende. En ese encuentro se habría discutido la posibilidad de que la Democracia Cristiana le entregara en el Congreso la Presidencia no a Allende, sino a Alessandri, pero que éste renunciara a la jefatura de Estado para que se convocara a nuevas elecciones donde pudiese competir el mismo Frei. En el memo de la CIA se habla de este plan como “la solución constitucional”, pero da a entender que Edwards prefería otra salida.

Al día siguiente de ese encuentro, Nixon dijo que la elección de Allende “era inaceptable”, por lo que ordenó al director de la CIA iniciar acciones encubiertas para “hacer gritar a la economía para salvar a Chile” y gatillar un golpe de Estado que evite el ascenso de Salvador Allende a la Presidencia.

La reunión terminó ahí, pero la relación entre la CIA y Edwards se mantuvo en el tiempo. Tanto así, que en septiembre de 1971 se aprobó la entrega, por parte de la agencia, de US$ 700.000 a El Mercurio, y en abril de 1972 se dio luz verde al traspaso de US$ 965.000, para que el diario pudiese “sobrevivir” a la presión del gobierno de Allende.

QUERELLAS CONTRA AGUSTÍN EDWARDS POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

El 11 de septiembre de 2013, fecha que conmemoraba los 40 años del golpe de estado de 1973, el abogado Rubén Jerez  junto a Patricio Mery  Bell, Eduardo Morris Barrios, Juan Carlos Chávez y Claudio Gavilán, interpusieron querella criminal en contra del dueño de la cadena de diarios El Mercurio S.A.P., Agustín Edwards, como “autor intelectual-mediato”, en su condición de colaborador directo de la represión iniciada por agentes del Estado al servicio de la Junta Militar desde el 11 de septiembre de 1973, en relación a la denominada Operación Colombo, destinada a la desaparición forzada de opositores al régimen de Augusto Pinochet.

El montaje, incluyó la publicación de dos listas con los 119 nombres en medios extranjeros de Argentina y Brasil. En el país trasandino se informó de la aparición de “guerrilleros” chilenos, tras supuestos enfrentamientos con la policía.

En nuestro país, el vespertino La Segunda, de la cadena El Mercurio, publicó por primera vez el 24 de julio de 1975 la noticia con el siguiente titular: “Exterminados como ratones: 59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina”. Posteriormente lo hizo Las Últimas Noticias y El Mercurio.

El 10 de diciembre de 2013, – Día internacional de los Derechos Humanos-, el abogado Hiram Villagra presentó una nueva acción penal  invocando los artículos 292 y 293 del Código Penal para procesar a Agustín Edwards; la periodista Mercedes Garrido, que, en 1975,  era editora del diario La Segunda de la cadena El Mercurio; Beatriz Undurraga Gómez, en esos tiempos cronista policial de El Mercurio de Santiago; Álvaro Puga, “Alexis”, asesor en comunicación y propaganda de la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet, “y de todos los que además resulten responsables” del mismo delito de “asociación ilícita genocida”.

Sobre el diario La Tercera, otro medio adicto a la dictadura, se describe en la acción criminal que inauguró un género informativo-editorial, mezclando la “noticia” con interpretación propia: “Habían sido presentados recursos de amparo [habeas corpus] a favor de los miristas muertos o evadidos en Argentina y otros países, con lo cual quiere decir que habría existido una operación malintencionada de los padres, madres, o hijos o cónyuges de los desaparecidos, para procurar el desprestigio del gobierno y de la justicia chilena”, escribió un cronista anónimo.

El Mercurio del 25 de julio de 1975, editorializó: “Los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIR y culparon al gobierno chileno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar. Víctimas de sus propios métodos, exterminados por sus propios camaradas…”, etcétera, haciendo notar malestar “por el hecho de que los extremistas y una serie de organizaciones que alegan defender los derechos humanos hubieran utilizado a los jueces en el sucio juego de desprestigiar a Chile”, explica la querella deducida por el abogado Villagra.

Los cerebros de esta trama de “inteligencia mediática” fueron los asesores comunicacionales de la dictadura, aunque la querella sólo identifica a Álvaro Puga (“Alexis”), “y todos los demás que resulten responsables”. El trabajo de “inteligencia” en Argentina, para el “hallazgo” policial de cadáveres de ciudadanos desconocidos portando documentos de identidad chilenos, fue coordinado por Enrique Arancibia Clavel. Este “chileno”, agente de la DINA y ex bailarín, fue partícipe, además, del cobarde asesinato del general, Carlos Prats González y de su esposa, Sofía Cuthbert, el 30 septiembre de 1974, en el marco de la Operación Cóndor.

Arancibia Clavel, terminó sus días con 34 puñaladas propinadas por un explotador de homosexuales, el 29 de abril 2011, en Buenos Aires, después de pasar 11 años en la cárcel.

COMUNICADO DEL COLEGIO DE PERIODISTAS DE CHILE : Denuncia el oscuro legado que  dejó Agustín Edwards Eastman.

Ante el fallecimiento del propietario del diario El Mercurio, Agustín Edwards Eastman -y dada la gravitación pública que alcanzó en el devenir del último medio siglo en Chile, así como en el ejercicio periodístico nacional-, el Colegio de Periodistas de Chile expresa:

–        Quedará en los registros de la historia de Chile el oscuro legado que Agustín Edwards Eastman dejó, tanto por sus acciones personales como por su manejo de las empresas periodísticas que controló, las que fueron el soporte comunicacional de la conspiración contra el sistema democrático al servicio del golpe militar, que ensombreció Chile a partir del 11 de septiembre de 1973 e instauró la dictadura cívico-militar que sobrevino, con su secuela sistemática de violaciones a los derechos humanos y que fuera ampliamente respaldada por El Mercurio y sus medios asociados.

–         El falseamiento y la desinformación acerca de los crímenes cometidos por los organismos de seguridad de Pinochet, tanto como el lenguaje de permanente menosprecio y sarcasmo que los diarios de Agustín Edwards Eastman emplearon para referirse a los detenidos-desaparecidos, torturados, exiliados, exonerados y, en general, a las víctimas del régimen militar, llevaron al Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile a aplicarle, en mayo de 2015, la máxima sanción posible prevista en nuestro Estatuto, para quienes infrinjan gravemente los preceptos de la ética periodística: la expulsión.

–         En tal sentido, el Colegio de Periodistas de Chile es la única institución en el país que tomó una medida sancionatoria de ese nivel contra Agustín Edwards Eastman, como un imperativo moral para reivindicar el ejercicio ético del periodismo en los medios de comunicación y también como una forma de atenuar en algo el daño causado a las víctimas y familiares de tantos chilenos y chilenas.

–         Como orden profesional comprometida con las libertades de expresión y prensa, y el derecho a la comunicación, así como con el ejercicio ético y responsable del periodismo, creemos que este momento debe servir de reflexión al país para esforzarnos colectivamente en lograr una sociedad más libre, equitativa y consciente, y también un periodismo cada día más comprometido con los genuinos intereses de todos los chilenos y chilenas, en un marco democrático y de respeto a la dignidad de quienes habitamos esta nación.

–         La muerte de Agustín Edwards Eastman no nos produce satisfacción alguna, y por lo mismo, en contraste a la indiferencia que él mostró frente a los horribles crímenes que sacudieron a Chile, empatizamos con el dolor de sus deudos.

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