EN ECUADOR : LOS PELAGATOS DE LA CIA

Publicidad

Por:  Honorato Pazmiño H.

Quito.-  El asqueroso y pestilente papel cumplido por la CIA en nuestro país y en el resto del mundo, lo sabemos todos:  denuncias generadas desde el interior de dicha organización criminal con sede en EE.UU., dan cuenta del dinero invertido en el pago a soplones y traidores que -como los 4 pelagatos- cobran para desprestigiar a líderes antiimperialistas de gobiernos progresistas que, como Rafael Correa Delgado y Jorge Glas Espinel, se han registrado como fervientes defensores de la soberanía nacional y de los más sentidos intereses colectivos.

Los “Fundamedios”, “los Pallares”, “los Vera”, los ex agentes de la CIA, Mario Pazmiño y el colombiano Hugo Hernández, entre otros, no descansan en su sucia campaña, financiada tanto por dicha agencia de espionaje como por siniestros personajes con abultado poder económico que, –como Guillermo Lasso, los ISAIAS y otros-, en su evidente desesperación por tumbar al gobierno de la Revolución Ciudadana.

Ahora, y con el pretexto del escándalo de Odebrecht, están haciendo causa común con el Imperio, pretendiendo hacer bronquear o poner distancia entre el presidente Lenín Moreno Garcés y el Vicepresidente Jorge Glas Espinel, para dar paso a la nefasta y perversa consigna de desestabilización, buscando tomarse el poder y volver al tristemente célebre pasado neoliberal que añoran, cuando se beneficiaban con los dineros públicos, en estricto interés privado.

Los “analistas” de la CIA.  Mario R. Pazmiño Silva, Saudia Levoyer y el narco colombiano José Hernández, como ratas de alcantarilla, en calidad de plumíferos con sus “columnas” quieren desorientar la opinión pública poniendo en práctica estrategias siniestras, utilizando el caso Odebrecht para saciar sus venganzas, sin exhibir ninguna prueba, es decir, calumnian a Jorge Glas Espinel, cuya trayectoria de servicio público ha sido reconocida por la mayoría de la población y por eso fue reelecto como Vicepresidente de la República en las elecciones pasadas, junto a Lenin Moreno Garcés.

Los dos, Moreno y Glas, son la representación de la Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa Delgado, y son parte del proyecto que viene poniéndose en marcha desde hace más de 10 años en beneficio de los distintos rincones del país.  Eso les incomoda a los representantes de la partidocracia neoliberal y al grupo de sinvergüenzas que con su guerra mediática tratan de asustar y frenar tan histórico proyecto.

El Oficial (r) de la policía, de apellido Pazmiño, es un reconocido traidor a la Patria, que ha venido vendiendo información reservada del Estado ecuatoriano a la CIA, como ocurrió en el caso de Angostura.  Este sujeto, debe estar preso pagando una justa pena delincuencial, pero se pasea libremente por las calles, aliado al colombiano Hernández, otro sinvergüenza, vividor, que por no tener cabida en su país debido a sus fechorías “intelectualoides” cayó en nuestro suelo patrio. Luego, y por tener vinculaciones estrechas con el espionaje desestabilizador, éste también debería estar escondido en alguna alcantarilla de la vergüenza y del oprobio, y no dedicado a ofender a nuestro gobierno.

Los pelagatos de la CIA, arrinconados en su miseria humana, no pueden seguir operando libremente en nuestro país junto a los soplones informantes Pallares, Vera y otros, que, como dijimos, deberían estar purgando sus traiciones como monstruos del mal y de la anarquía.  Ellos, tienen que ser investigados para que declaren cuánto dinero reciben del imperialismo internacional y cuánto les pagan los Lasso y otros que se interesan en tomarse el poder desprestigiando a los líderes populares Rafael Correa Delgado, reconocido como el mejor Presidente de la historia del Ecuador, y a Jorge Glas, uno de los cuadros leales del proceso revolucionario cuya presencia en el actual Gobierno, garantiza la continuidad de la Revolución Ciudadana para beneficio de las mayorías.

Los 4 pelagatos, obedeciendo la consigna de sus empleadores extranjeros y a cambio del asqueroso dinero que reciben de los grupos económicos poderosos, no descansan en su tarea atrevida creyendo que la gran población es tonta.  No se dan cuenta que cada día caen en desgracia porque, además, el pueblo percibe que todos ellos son parte del complot de la corruptora Odebrecht, empresa constructora que ha venido operando en los distintos países del mundo en una triangulación perversa de la “criminalidad dorada” conjuntamente con el Banco Mundial y la CIA, como su brazo político, para alcanzar sus objetivos:  conseguir millonarias contrataciones en los distintos países como Ecuador, y, últimamente, autovictimizarse estratégicamente para hacer tambalear o intentar romper los basamentos constitucionales y democráticos en la región, instaurando gobiernos dictatoriales o del modelo que ellos quieren, en contra de los sagrados intereses de los más pobres.

Los pelagatos de la CIA no tienen autoridad moral para opinar de los asuntos políticos y de la labor que viene cumpliendo nuestro Gobierno Nacional.  Por esa razón, contra ellos siempre nuestro repudio porque son cínicos y avergüenzan el ejercicio profesional del periodismo y de los comunicadores sociales en general.

3 Comentarios

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


*