El día que África derrotó a Europa: Etiopía recuerda victoria de Adwa

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Addis Abeba, 28 feb (PL) Etiopía inició hoy las jornadas de celebración por el aniversario 122 de la victoria de Adwa, con un llamado a los jóvenes a sostener los valores de los antepasados, sobre todo, en la lucha por conservar la paz del país.

El ministro de la Oficina de Asuntos de Comunicación, Negeri Lencho, recordó el compromiso y sacrificio de quienes pelearon por mantener la independencia, con motivo del primer día de júbilo nacional por la fecha, que rememora la derrota de los invasores italianos en los finales del siglo XIX.

Esos principios debería, en opinión de Negeri, inspirar a las generaciones actuales a luchar contra la pobreza, la inestabilidad y todo enemigo activo de la paz, en función de un renacer de prosperidad en la nación.

La victoria de Adwa testificó la capacidad de repeler la agresión de los opresores e hizo de Etiopía un símbolo de resistencia en el mundo, agregó el funcionario.

El Gobierno lleva a cabo diversas actividades para honrar la fecha, como la inauguración de la Universidad Pan Africa de Adwa, pequeña ciudad ubicada en el norte del país.

El presidente de la Asociación de Patriotas de Etiopía, Lij Daniel Jote, señaló, por su parte, que ese suceso del pasado debe ser una inspiración para los del presente, y más que todo una lección sobre la necesidad de participar en actividades que contribuirían a la construcción nacional.

ANTECEDENTES
El Cuerno de Africa a finales del siglo XIX y su reparto territorial
Nos encontramos a finales del siglo XIX en pleno periodo de expansión imperial europea. Reino Unido, Francia, Alemania, Reino de España, Portugal… prácticamente todas las grandes naciones europeas de la época poseían territorios en Africa a excepción del Imperio Austro-húngaro y de Rusia. Una de estas naciones era Italia que poseía colonias en Eritrea y Somalia (esta última también bajo poder del Reino Unido), y deseaba aumentar su presencia en el Cuerno de África conquistando Abisinia y uniendo así sus dos colonias lo que posibilitaría unir el mar Rojo y el océano Indico por tierra. Para conseguir este objetivo el rey italiano Victor Manuel II firmó un tratado con el emperador abisinio Menelik II. Dicho tratado recibió el nombre de Wuchale.
El Negus Menelik II después de la batalla

Cuando el dirigente abisinio ( nos referimos por este nombre para mantener la veracidad y exactitud histórica pero sepa el lector que Abisinia no es más que la actual Etiopía), que desconocía que la versión en italiano del tratado convertía su país en protectorado italiano se enteró, rompió el tratado, obligandode esta manera a Italia a invadir Abisinia si quería cumplir sus propósitos expansionistas.De esta forma se inició la invasión italiana.

Las fuerzas italianas estaban formadas por cuatro brigadas que sumaban aproximadamente 20.000 hombres, con cincuenta y seis piezas de artillería. Una de ellas era una brigada de askaris (infantería nativa reclutada en su colonia de Eritrea pero dirigida por oficialidad transalpina) bajo el mando del general Matteo Albertone. Las tres brigadas restantes eran unidades italianas bajo el mando de los generales los generales Vittorio Dabormida, Giuseppe Ellena y el propio Baratieri. Como armamento contaban con fusiles, carabinas y mosquetones de 10.4 mm, arma de repetición obtenida mediante la adición de un cargador de cuatro tiros (conforme al diseño de Giuseppe Vitali) al viejo fusil de cerrojoVetterli modelo 1870 de un solo tiro. Como armas cortas contaban con revólveres y sables (solo la oficialidad). Tras la derrota hubo  polémica en Italia porque parte de las tropas del “Regio Esercito” (los alpini y los bersaglieri) habían sido dotados ya con fusiles modelo 1891 (Mannlicher-Carcano), pero por algún motivo las unidades que participaron la batalla de Adua no lo portaban.

Vetterli-Vitali modelo 1870/87

Por su parte los abisinios desplegaron  120.000 soldados, caballería y 42 cañones, portando un armamento de infantería heterogéneo y sobre el que a fecha de hoy no hay un consenso cierto. Lo que a continuación se escribe sobre los datos del material del ejército abisinio son recopilaciones de obras y apuntes sobre la esta batalla proveniente de diversas fuentes.Nos encontramos con Abisinia, un país feudal, donde el rey carecía de un poder absoluto y donde los señores feudales poseían tropas propias. En el  libro “Le Guerre Coloniali Italiane 1885-1900” se muestra a los abisinios dotados principalmente con rifles Gras franceses, Remington y Martini Henry. Los Remington y Martini pudieron ser suministrados por el propio gobierno italiano, que llegó a establecer un protectorado sobre Abisinia, y los Gras serían excedentes del ejército francés.

  También se indica que en 1887 la inteligencia italiana había estimado que las fuerzas abisinias estaban compuestas aproximadamente con unos 130.000 guerreros armados con alrededor de 13.000 fusiles de avancarga de mecha, 28.000 fusiles de avancarga de percusión y chispa, 30.000 fusiles de retrocarga y el resto dotados con armas tradicionales autoctonas. La misma Italia suministró 5.000 fusiles Remington, fabricados por la firma belga Nagant, pero que por el tratado de Uccialli de 1889, continuaron suministrándoles fusilesRemington y Martini hasta prácticamente 1896. Por otra parte en el libro “Battle in Africa 1879-1914” de Howard Whitehouse se señala que el Negus Menelik II adquirió 25.000 rifles entre 1882 y 1887, y muchos más a traficantes rusos y franceses en la década de 1890. Cuando combatió en Adua tenía más de 80,000 fusiles modernos algunos de ellos suministrados por los mismos italianos”.

En un libro italiano sobre el Carcano se dice que la mitad de los ciento veinte mil hombres estaban armados con Gras y Remington y la otra con Vetterli-Vitali y Mauser belgas. Los franceses les habían vendido bastantes armas para tratar de contrarrestar la influencia italiana, pero muchas de ellas eran fusiles Gras modelo 1874 de 11 mm que estaban siendo retirados de servicio con la adopción del Lebel modelo 1886 de 8 mm. Respecto a los traficantes rusos podemos encontrar que el día 18 Agosto de 1895 una delegación etíope que regresaba de Rusia, había salido del puerto de Odessa (actual Ucrania) con 135 cajas de fusiles. Posteriormente el 31 enero 1896 el embajador italiano en San Petersburgo informó de que no menos de 40,000 fusiles Berdan estaban siendo enviados a Etiopía, y había noticias de que 5.500 fusiles rusos y varios cañones pequeños habían sido recientemente descargados para Menelik II en el puerto francés de Obok en el golfo de Adén.

Fusil Berdan. Uno de los muchos modelos en servicio con las fuerzas abisinias.
LA BATALLA

 

Las cuatro brigadas italianas avanzaron por separado hacia ciudad de Adua por diversos pasos de montaña. El trayecto las separó mucho, de forma que al amanecer del 1 de marzo se encontraban separadas por varios kilómetros de terreno difícil. Esta maniobra fue uno de los mayorers errores cometidos por los mandos italianos. Menelik II y su ejército  se habían levantado temprano para asistir a los servicios religiosos. Al conocer la noticia del avance italiano, el emperador reunió los ejércitos separados de sus nobles (Ras Makonnen, Ras Mikael, y el Negus Tekle Haymanot de Gojjam) y avanzó hacia éstos.

 

Artillería italiana.
La batalla de Adua comenzó durante la noche del 29 de Febrero de 1896, cuando las cuatro brigadas italianas avanzaron para atacar el campamento etíope sito cercano a la ciudad de Adua. El plan italiano consistía en ocupar las alturas que dominaban la llanura del campamento enemigo, para obligar a los etiopes a un ataque frontal (lo cual era perfecto para los italianos) o a retirarse. E1 1 de marzo, el comandante italiano mandó que cada una de sus brigadas avanzara hacia el norte, sur y centro para ocupar posiciones, quedando la brigada restante en reserva. Sin embargo los planes del general Baratieri salieron mal desde el principio, ya que las tropas italianas avanzaron muy lentamente debido a la oscuridad del atardecer, al terreno difícil y escarpado, y a que la zona era desconocida para los oficiales, que tampoco disponían de mapas detallados que posibilitasen el avance. La brigada del general Albertone, que formaba el ala izquierda italiana, perdió el rumbo y las restantes formaciones tuvieron que detenerse durante horas hasta localizar nuevamente a la unidad de Albertone. En esas circunstancias, la caballería etiope del Emperador Menelik II no tardó en detectar el avance del ejército italiano. Cuando Albertone reemprendió el avance alcanzó una altura que tomó por la colina de Kidane Meret, el objetivo de su avance, pero cuando estaba estableciendo a sus hombres, un guia etíope le comunicó que aun estaban a unos seis kilómetros de la colina, lo cual alarmó a Albertone ya que ello significaba que había dejado descubierto el flanco de la brigada italiana que avanzaba junto a la suya por el centro. Sin perder un segundo, Albertone dio órdenes de seguir avanzando.
Mapa del desarrollo de la batalla
Al tener noticias del desorden de en su flanco izquierdo, Baratieri dio ordenes a la brigada de reserva del general Dabormida de reforzar el centro y acudir en ayuda de Albertone si fuera necesario, pero por una extraña confusión en la transmisión de las órdenes, la brigada se desplazó al flanco derecho en vez de al izquierdo. Este error sería fatal, ya que justo en ese momento 80.000 guerreros etíopes se lanzaron al ataque contra las aisladas brigadas italianas siendo la del general Albertone (que mandaba los askari) la primera en sufrir el ataque.La superior potencia de fuego italiana mantuvo a los guerreros etiopes a raya durante los primeros ataques, por lo que el emperador Menelik II, viendo que estaba perdiendo muchos hombres y que decaia el ímpetu de sus ataques, estaba a punto de ordenar la retirada, cuando la emperatriz Taitu y su general Ras Maneasha lo persuadieron para enviar los 25.000 hombres de su guardia imperial y la fuerza de élite abisinia, que formaban la reserva, en un asalto final contra Kidane Meret. Esas últimas reservas de Menlik resultaron decisivas para decidir la batalla del lado etiope.La brigada de Albertone, tras dos horas de duros combates en los que contó con el apoyo de la artillería italiana, comenzó a desintegrarse, ya que la mayoria de oficiales habian caido, y las tropas indígenas, viéndose superadas por todos lados, huyeron a la desbandada. Casi al mismo tiempo, los artilleros y los soldados de infantería de la brigada italiana del general Arimondi que ocupaba el centro pronto se vieron rodeados por los etiopes, que habia flanquado su posición, pese a lo cual resistieron en sus posiciones hasta que fueron aniquilados.Intuyendo que algo marchaba mal, Baratieri marchó hacia delante con la brigada bajo su mando para comprobar la situación él mismo. Desconocía que Dabormida no había interpretado bien sus órdenes de reforzar el centro de la linea. Cuando Baratieri comprobó que su linea estaba rota en mil pedazos y que su propia posición, con miles de guerreros etiopes cargando, era tremendamente peligrosa ordenó la retirada inmediata de los supervivientes. Pero la retirada italiana degnero en desbandada, los soldados huyeron hacia a la retaguardia abandonando los heridos, la artillería y su equipo. Esta desbandada empañó el magnífico valor y orden de combate desplegado por el ejército italiano. Al terminar la jornada, dos de las cuatro brigadas italianas habian sido completamente aniquiladas, contabilizándose las bajas italianas totales en alrededor de 6000 soldados.

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