Ecuador: Tres infantes de marina asesinados en operación encubierta

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El gobierno de Lenín Moreno, cada vez más débil, busca militarizar el país mediante estados de excepción constitucional. Es la respuesta a la creciente oposición a su gobierno que empieza a sentir los efectos de una persistente movilización popular de descontento. En este contexto, ayer, fueron atacados efectivos de la infantería de marina, mediante una bomba que asesinó a tres militares en las cercanías de su destacamento localizado en la zona del río Mataje, Esmeraldas, dejando heridos a once. Los fallecidos son Luis Alfredo Mosquera, Jairon Estiven Sandoval y Sergio Jordan Cedeño.

 

El Gobierno ecuatoriano también informó de la existencia de al menos siete militares heridos. Foto: Cortesía

Si la violencia terrorista se extiende por todo el territorio nacional, la justificación para un golpe de estado estaría consumada. Desde el ataque al cantón policial, el 27 de enero de este año, en San Lorenzo, no se han descubierto los reales culpables y no se ha determinado el origen de los artefactos explosivos.

La historia ecuatoriana, no puede olvidar que la CIA ha estado detrás de innumerables operaciones psicológicas destinadas a desestabilizar la democracia y el progresismo social. La presencia del FBI, a petición del gobierno de Carondelet, para participar en las pesquisas  resulta más cercana a una maniobra de encubrimiento que de investigación criminal.

El ataque a las Fuerzas Armadas ha sido usado permanentemente en Latinoamérica como una  excusa para que estas instituciones se aparten del orden constitucional y asuman directamente el gobierno o se traigan bases operativas policiales o militares norteamericanas al suelo patrio. Si no es por la subversión se dirá que es por el narcotráfico.Lo sorprendentemente contradictorio es que en este ambiente el gobierno haya resuelto disolver la Secretaría Nacional de Inteligencia – Senain.

Las Farc, han dejado las armas en Colombia y, en consecuencia, militarizar  la región con bases extranjeras resulta insostenible. El cerco a Venezuela, monitoreado por el Pentágono, requiere entonces el endurecimiento de los gobiernos cercanos. El problema a sortear es la resistencia de los pueblos a ser parte de una agresión abierta a la cuna de Bolívar.

La tradición enseña que a todo Eloy Alfaro le sobreviene un Leonidas Plaza. Moreno ya ha mostrado sus cartas. Se desentendió del compromiso de financiar Telesur. En su visita a Chile al cambio de mando presidencial,  pactó con el reaccionario Sebastián Piñera para secundarlo en la estrategia de aislar al régimen de Nicolás Maduro como a Cuba. Está tentado con expulsar a Julian Assange de la embajada de Ecuador en Londres, sin embargo romper ese acuerdo le costaría muy caro.

Entregar la dirección del Estado a los banqueros y especuladores para desmontar los diez años de avances de la revolución ciudadana es un paso que no le será fácil. Esto conlleva necesariamente a crear las condiciones para una salida de fuerza, lo que define el actual escenario de terrorismo que se pretende implantar.

Fuentes de inteligencia, dan cuenta que las Fuerzas Armadas ecuatorianas y principalmente la Marina, manejan hipótesis y cursos de acción en los espacios urbanos con el objeto de aplastar la resistencia civil como un anticipo de lo que podría ser una intervención abierta en la política contingente, en caso que Lenín Moreno lo solicite a pretexto de la insolvencia policial para garantizar el orden público al interior del país.

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