LA TRAGEDIA DE GUAYAQUIL: EL COVID19 Y EL GOBIERNO TRAIDOR

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Por: Eduardo Vásquez Rojas Dirigente Nacional de la JCE 

El caso de la pandemia en Guayaquil parece que fue sacado de las películas europeas sobre las pestes de hace 3 siglos, escenas donde encuentras cadáveres en estado de descomposición por las esquinas de los barrios obreros, personas sin poder llenar sus neveras y condenados a resistir ante el hambre y el virus letal del covid 19, un sistema de salud que ha colapsado producto de las perversas políticas económicas neoliberales; sumado a eso, gobernantes arrogantes e indolentes ante una cruel realidad, no conformados con eso, buscan beneficiar a sus amigos los dueños de los grandes laboratorios lucrándose de una tragedia horrenda como esta. 


Probablemente, algunos dirán que estoy inventando o estoy tratando caotizar las cosas; pues no, es una realidad que la describo en base a los dolorosos testimonios de personas que se manifiestan en redes sociales, personas desesperadas con sus familiares fallecidos y sin poder ser asistidos, o aquellos trabajadores que captan las aterradoras imágenes de cuerpos embalados. Actualmente nuestro pueblo se encuentra una suerte sin lotería, un Gobierno que miente y aún tiene el cinismo de inventar historias de Hollywood como el de acusar a líderes sociales y activistas de la tragedia que vivimos. 


La situación que observo me duele desde lo más profundo, es la ciudad donde muchos crecimos, soñamos, luchamos y nos formamos. Ese rincón cálido de gente trabajadora, humilde y solidaria que nuevamente es golpeada por la injusticia social; esta miserable y perversa negligencia no debe quedar impune, el gobierno y autoridades locales deberán responder a la justicia por negarles ese valioso derecho humano que es el derecho a la salud. Pese a todo esto, tengo esperanza, porque apelo a la valentía de la clase trabajadora de Guayaquil, en la dignidad de levantar la cabeza y mirar a los ojos de quienes te arrojaron a esta tragedia. Después de esta etapa de dolor vendrán días de luces, momentos donde volveremos abrazarnos y unir nuestras mestizas, negras e indígenas manos para la construcción de la patria.

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